Padres de familia del jardín de niños ubicado en la calle Abasolo, entre Nicolás Bravo y 20 de Noviembre, manifiestan su molestia por las condiciones de la calle, situación que les complica el paso a los peatones y el ingreso a la escuela a los estudiantes.
Solo basta que caiga una pequeña lluvia para que el ingreso al plantel quede obstruido por el encharcamiento de la vialidad, “Tenemos que andar sorteando los charcos porque no hay banqueta”, señaló la madre de uno de los estudiantes.
Otra de las quejosas menciona que el problema no es únicamente de agua, pues al encontrarse a las faldas de un cerro que alberga una zona habitacional que no ha sido urbanizada, existe arrastre de lodos que se depositan sobre la calle a la altura del jardín de niños y este lodo obstruye también el paso peatonal.
Por Víctor Hugo Ornelas
