Comenzaban a transcurrir los
primeros días de enero del 2010 y el recién electo como Alcalde Enrique Alfaro
Ramírez, tomó posesión de la nueva administración encontrando según lo declaró “Oficinas vacías y desordenadas”, y con una cárcel municipal en deplorables
condiciones, la cual albergaba hasta 46 reos distribuidos en las limitadas
instalaciones situadas en la azotea de la presidencia municipal.
Luego de tres años de trabajo en
la carretera San Juan-Santa Rosa, dicha arteria quedó lista para ser transitada
dignamente por los habitantes de las delegaciones ribereñas, incluso de
Ixtlahuacán de los Membrillos, quienes durante tiempo sufrieron los estragos de
las malas condiciones.
