En el clúster
once de Santa Fe, no solamente han encontrado la manera de incrementar el
número de personas que participan en las actividades vecinales, además, parecen
haber logrado contrarrestar el grafiti.
Al igual que en
cada rincón del fraccionamiento, las bardas de este clúster han sido
constantemente tapizadas por algunos garabatos, dibujos e imágenes en aerosol, y
es el andador que conecta el clúster once con el diez, el que mayor afectación
ha recibido.


