La historia del Cerro de la Cruz, icono geográfico de identidad de Tlajomulco de Zúñiga, está basada en una serie de actos religioso y de fe, algunos hoy inconclusos y otros en peligro de desaparecer.
El Cerro debe su nombre a la Cruz de madera, que se ubica en su parte más alta, que decidieron colocarla ahí a mediados del siglo pasado los habitantes de la Cabecera Municipal, por temor a fenómenos naturales, como un vigilante de religiosidad hacia todo el pueblo, incluso a otras poblaciones del Municipio.
Por Aarón Estrada
