El movimiento de tierra generado por la maquinaría de una chatarrera en San Agustín, ha ocasionado que cerca de cinco familias pongan en riesgo sus vidas, ya que sus viviendas han sufrido daños en sus estructuras a causa de la reapertura de este negocio.
Rafael Jara, vecino de la calle Callejón de Los Tejones -rumbo al camino a Los Ocotes-, que queda justamente a espaldas de esta recolectora de material inorgánico, afirma que la reapertura de esta chatarrera, obedece a un acto de corrupción por parte de los Inspectores de Reglamentos.
Por Aarón Estrada


